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Impuesto De Sucesiones Y Donaciones: Un Problema Fiscal.

Impuesto de Sucesiones y Donaciones: Un problema fiscal.

Estos días el grupo político Ciudadanos ha puesto sobre el tapete el complicado asunto del Impuesto de Sucesiones. Complicado por la cantidad de implicaciones que supone su modificación, y que, aun siendo un impuesto estatal, está cedido a las comunidades autónomas.

En España es muy bajo el porcentaje de personas que realizan un testamento y desde luego, también es poco significativo el porcentaje de empresarios que planifican el asunto de la sucesión en la empresa familiar. En ambos casos, probablemente, sea un hecho ligado a nuestra cultura, en la que pesa más la asociación de este acto con la muerte, que el sentido común y la evitación de conflictos legales a los sucesores.

 

¿Cómo gestionar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones?

Si no se ha planificado la herencia o realizado disposición testamentaria alguna, cuando se produce un fallecimiento, en el ámbito de lo privado y estrictamente familiar se suelen generar incertidumbre. El hecho de haber testado no evita por completo la impugnación de la voluntad del fallecido (recordemos episodios bien conocidos como el de la familia Boyer). Pero lo cierto es que sí lo hace en la mayoría de los casos por haber recurrido a un asesoramiento previo que combine la voluntad del testante con las disposiciones legales y, en lo posible, con el consenso familiar.

En el caso de la empresa familiar, la cuestión de la transmisión de la propiedad de la empresa tampoco es ajena a esa falta de voluntad patria para abordar el asunto de la sucesión. Asesorarse y planificar para evitar conflictos, optimizar el coste fiscal y garantizar la continuidad del negocio. Poder, por ejemplo, aplicar bonificaciones de hasta el 95%, siempre que se cumplan los requisitos legales, exige una planificación profesional previa y, desde luego, consensuar voluntad y legislación con protocolos familiares, fundamental para evitar conflictos.

En definitiva, existen suficientes mecanismos legales para poder abordar esta situación, pero ¿sabías que en España, más de la mitad de las empresas familiares desparecen tras el fallecimiento de su fundador?

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